Hay pensamientos que María no escribe. Los pinta.

Lo que estaba pensando cuando pinté esto…

Lo que estaba pensando cuando pinté esto…

Pintar el cerebro fue otra forma de estudiarlo.

Adentro también hay paisajes.

Hay días que se pintan solos.

La luz también empuja.

Todo lo que espera su marea.

El día no termina: cambia de color.

Lo que crece despacio también sostiene.

A veces el paisaje se parece a un recuerdo.

Pintar lo que veo desde la ventana.

Estar entre dos lugares también es un lugar.

El cuerpo también piensa cuando descansa.